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lunes, 15 mayo 2017

La verdadera abundancia es mucho más que dinero

Es sorprendente la cantidad de talleres y charlas que hay donde nos ofrecen conectarnos con la prosperidad y la abundancia. La mayoría interpreta eso como una herramienta energética o espiritual para resolver apremios económicos como los hemos tenidos todos, mirado así sin duda es un anzuelo tentador para cualquier pececillo distraído. Obvio, quién no va a querer tener la tranquilidad de ver sus finanzas personales en niveles saludables. La prosperidad y la holgura económica están bien, son energía que nos permiten movernos en el plano más terrenal de la vida, y darnos ese margen tan necesario para desarrollarnos en otras áreas.

Abundancia es actitud

Sin embargo hay muchas otras formas de entender la abundancia, sin tener que asociarla necesariamente a lo económico, por eso es bueno partir destacando que desde una mirada transpersonal, la abundancia no es un monto, sino una actitud.

En un sentido profundo de la palabra, el estado de abundancia tiene muy poco que ver con nuestros ingresos y posesiones materiales, y mucho que ver con el significado que le atribuimos a lo que tenemos, y sobre todo con nuestra percepción de no necesitar más de lo que hay. El Universo es generoso; a través de la naturaleza, nuestro trabajo, la solidaridad y un modelo de vida más colaborativo que competitivo, es capaz de proveernos de todo aquello que necesitamos, y no sólo en el contexto de lo material.

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Ser abundantes es sentirnos plenos, conectados con el aquí, el ahora, con nuestro entorno, y en sintonía con quienes somos realmente. Podemos ser (y lo somos) abundantes en el amor, en la paz, la quietud, en el optimismo, en la risa, en la riqueza de nuestras relaciones con los demás, en los vínculos familiares saludables, en nuestra capacidad para empatizar; podemos ser abundantes en nuestra fortaleza para abordar las adversidades, en nuestra capacidad de trabajar, de crear, de resolver situaciones, y de aportar valor social a lo que hacemos. Hay mil formas.

Por eso, cuando pensemos en abundancia, pensemos en todos aquellos aspectos que hacen que nuestra vida sea rica en recursos y en posibilidades, pero sobre todo pensemos que esos recursos y posibilidades vienen principalmente de nuestro interior, es decir, de nuestra forma de ver, de interpretar y de abordar la vida.

Raimundo Silva Guzmán

www.vivoenarmonia.cl

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