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Jueves, 10 marzo 2016

La sarna la estaba matando, pero ocurrió un milagro

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¿Cuántas veces has caminado por la calle y has apreciado un trágico panorama que involucre un animal? Quizás demasiadas. Lamentablemente es cada vez más común encontrar perros enfermos de cáncer u otra cosa vagando por las calles buscando alimento, agua o simplemente una mano amiga que les haga cariño. Hay personas que siempre están al pie del cañón para ayudar, pero no todos son así. Esa es la historia de Alice, una perrita de la India que estaba al borde de la muerte por por culpa de la sarna: su piel estaba tan dura como una piedra que ya ni siquiera tenía ganas de vivir. Sola, con hambre y triste, estaba lista para cerrar sus ojos eternamente.

sarna

Imagen: Animal Aid Unlimited.

Qué es la sarna

Esta enfermedad causa en la piel heridas por los ácaros (arácnidos diminutos) y es extremadamente contagiosa. Puede encontrarse no sólo en los humanos sino que también en animales: los hace bajar de peso y la salud de ellos se vuelve muy frágil.

Este horrible escenario no podía ser más triste: por culpa de la sarna se encontraba acostada dentro de un automóvil mientras el calor y su enfermedad la sofocaban. En ese momento todo parecía perdido, hasta que por un milagro llegaron rescatistas de la organización Animal Aid United después de recibir una llamada telefónica que los alertó de la situación.

Cuando lograron encontrarla, quedaron literalmente con la boca abierta por lo que estaban viendo: la sarna tenía su cuerpo cubierto. Una y otra vez comenzaron a hacerle señas, gestos y caricias para que se moviera aunque fuese un poco, pero nada la hacía reaccionar. Fueron minutos de desesperación porque vieron que ella había perdido la esperanza, pero quienes querían salvarla no se dieron por vencidos. Fue así como a uno de ellos se le ocurrió la brillante idea de ofrecerle algo para comer y ¡funcionó!

Alice levantó la mirada lentamente para comer un poco de comida y mientras se estaba alimentando, los rescatistas utilizaron una frazada para cubrirla y llevarla inmediatamente al centro de la organización. Alice necesitaba cuidados intensivos y medicinas urgentemente para curar la sarna porque el tiempo pasaba cada vez más rápido y no podían esperar más.

La trataron con tanto cariño y cuidado que Alice comenzó a acercarse a ellos cada vez más. Incluso se dejó bañar y limpiar: con una crema especial y una bañera tibia sus costras fueron cayéndose de a poco.

Los días pasaron y poco a poco se comenzó a ver algo realmente impresionante: su piel ya no estaba como antes, ahora estaba suave y sin costras. Su pelaje estaba limpio, radiante y en perfecto estado. Fueron 6 largas semanas de tratamiento, pero al final logró sanar y ¡estaba irreconocible! Un maravillo final que cmprueba que todavía podemos tener fe en la humanidad, ahora no es más que un triste recuerdo que quedará en el pasado.

Catalina Grez M.

Imagen: Animal Aid Unlimited.

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