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Miércoles, 4 Enero 2017

La importancia de cuidar y potenciar los tres mundos de una pareja

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Nunca estamos 100% preparados para afrontar una crisis de pareja. Creemos que vamos por un buen camino, porque el ritmo de la vida muchas veces no nos deja ver que hay cosas, situaciones o problemas, que van desgastando la relación.

Pero cuando vemos que una bomba explota en nuestra cara, sin darnos cuenta, nos comenzamos a preguntar ¿Qué habrá pasado? ¿Dónde nos equivocamos? ¿Cuál fue mi error y cuál fue el de él? Y así nuestra cabeza comienza a dar vueltas en un montón de pensamientos que intentan encontrar una respuesta a lo que está pasando.

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La vidas una sucesión de hechos que se van construyendo unos a otros. Vamos formando nuestra historia de acuerdo a ciertas expectativas y a la experiencia que vamos teniendo. Pero también debemos ir  dejando que la vida fluya y que nos vaya mostrando ciertos caminos. Que pueden ser errados como acertados, pero no todos es posible de planificar. El vivieron juntos para siempre, a veces, nos parece bastante absurdo, simplemente porque la realidad no es así.

Lo que sí podemos tener claro es que nosotros somos los entes más importantes en la relación y que podemos ir forjando de cierta medida lo que queremos para nosotros y para nuestra vida en pareja.

Cuando estás con alguien y planificas un futuro en común, es simplemente porque piensas y sientes que esa persona va a caminar contigo en ese camino hacia allá. Obvio que pueden existir pruebas muy difíciles, pero sortearlas juntos es la esencia de ser pareja.

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Existen tres mundos de una pareja: el tuyo, el mío y el nuestro. Ellos son parte fundamental para que ese futuro que soñamos en conjunto vaya tomando forma y se vaya haciendo concreto. ¿Por qué? Simplemente porque estar en pareja es entender al otro, ceder en sus intereses, apoyarlo en sus sueños y comprender que cada uno, en su individualidad, llena el mundo en conjunto.

Existen muchas relaciones de pareja que se cierran en ellas y van perdiendo de a poco el mundo de cada uno. Eso no puede ni debe suceder. Cada uno debe tener sus propios intereses, sus propias formas de divertirse, no dejar de lado sus amistades, no cerrarse en el otro, porque lamentablemente, no sabemos ni tenemos certeza del futuro.

Además, el mundo de cada uno es el combustible del mundo en conjunto. ¿Parar qué? Para disfrutarlo sin culpas, sin pensar en otra cosa, sabiendo que lo pasamos increíble juntos, que nuestro mundo es lo máximo y que amamos con tranquilidad. Eso es fundamental también para que nuestros hijos nos vean felices, que vean que somos una pareja que disfruta cada momento de la vida, que vean que las amistades son importantes y para siempre, que nos vean reír, en fin, que nos vean plenos.

Debemos cultivar los tres mundos de una pareja. Salir con amigas, disfrutar momentos de soledad (en la medida de lo posible) realizarnos en lo que nos gusta, nos hace personas más fuertes, más dispuestas a afrontar un problema. Pero por sobre todo, nos hace darnos cuenta de que el “nosotros” es parte fundamental en la vida de pareja y al momento de ponerlo en la balanza, puede ser el factor de decisión de muchas cosas.

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Debemos darnos tiempo de disfrutar con nuestra pareja solos, a tener conversaciones tranquilas y del día a día, a escaparnos un rato y darnos cuenta que aún podemos ser “locos”, disfrutar y reír sin tener un motivo aparente, sólo el simple hecho de nuestra compañía.

Démonos y permitámonos desarrollar cada mundo, porque es así cuando el “nosotros” se llena de energía, de amor y es más fuerte que cualquier cosa o problema que la vida nos ponga por delante, esa balanza siempre se va a inclinar a luchar por nosotros y a darnos cuenta del inmenso amor que podemos tenernos.

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Por Alejandra Poli G.

 

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